AEA denuncia que se ha vulnerado su derecho a la tutela judicial efectiva al habérsele ocultado que la sentencia recurrida en casación contenía el voto particular discrepante de dos de los cinco magistrados que la dictaron, avalando sus tesis.

Automovilistas Europeos Asociados (AEA) ha promovido ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo un incidente extraordinario de nulidad frente a la reciente sentencia que avala el “SER inteligente” del Ayuntamiento de Madrid y ha solicitado que se anulen todas las actuaciones practicadas, porque en la tramitación del recurso de casación interpuesto contra una sentencia dictada por Tribunal Superior de Justicia de Madrid se ha vulnerado su derecho constitucional a obtener de los tribunales una tutela judicial efectiva.

La sentencia notificada electrónicamente difería del documento original firmado por los magistrados

En su escrito, AEA denuncia que ha tenido conocimiento ahora de que la sentencia recurrida en casación contenía el voto particular discrepante de dos de los cinco magistrados que componían la sala del TSJM que la dictó y sin embargo este hecho nunca se le comunicó, ni pudo conocer su existencia, porque el documento remitido electrónicamente a través de Lexnet era diferente de la sentencia original firmada por los magistrados que figuraban en la misma.

En efecto, tal y como ahora ha podido comprobar el documento que contenía la sentencia original firmada por los Magistrados que figuraban en la misma constaba de 30 folios y no de 22, que fueron los que se notificaron electrónicamente a través de Lexnet, omitiéndose los ocho folios del voto particular discrepante de dos de los cinco magistrados que participaron y que avalaban nuestra tesis.

“Y esa gravísima omisión en la notificación de los votos particulares -sostiene AEAconstituye una clara infracción de los requisitos que las leyes procesales imponen a los órganos jurisdiccionales, en este caso de los arts. 205.2 de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil y 260. 2 de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial, ya que no se ha garantizado (…) el derecho a acceder al proceso y a los recursos legalmente establecidos en condiciones de poder ser oído y ejercer la defensa de los derechos e intereses legítimos en un procedimiento en el que se respeten los principios de bilateralidad, contradicción e igualdad de armas procesales”.

Inseguridad en las notificaciones judiciales realizadas a través de Lexnet

Para el presidente de AEA, Mario Arnaldo, “hechos como estos suponen la quiebra del principio de confianza legítima en el cumplimiento por parte de las oficinas judiciales de sus obligaciones legales en relación con la eficacia de los emplazamientos, citaciones o notificaciones realizadas por medios técnicos o electrónicos, ya que resulta inadmisible que el contenido de una misma resolución judicial difiera dependiendo de la forma en que se realice la notificación y su destinatario: La sentencia que le notificaron al Ayuntamiento de Madrid tenía 30 folios; la que nos notificaron a nosotros a través de Lexnet tan solo 22”.

Los automovilistas van a tener que conocer las señales de más de 8.000 ayuntamientos

Aunque en el incidente de nulidad de actuaciones planteado por AEA no se cuestiona el fondo de la sentencia dictada por el Tribunal Supremo, si considera “preocupante” el contenido de la misma en relación con las señales de tráfico, ya que se autoriza a los ayuntamientos a que puedan crear y diseñar señales distintas de las contempladas en el Catálogo Oficial de Señales y Marcas Viales, de aplicación uniforme no solo en las calles y carreteras españolas sino en la circulación internacional.

A juicio del presidente de AEA, Mario Arnaldo, “este increíble pronunciamiento no sólo supone una quiebra de los principios de confianza y seguridad, pues ningún conductor puede conocer las señales y colores que en cada momento pueda establecer cada uno de los municipios en sus Ordenanzas, sino que además supone un grave riesgo para la seguridad vial” .

 “Imagínense lo que podría ocurrir -concluye Arnaldo- si a cada uno de los más de ocho mil ayuntamientos españoles se le ocurriera pintar de colores los pasos de cebra, o sustituir las señales de STOP por girasoles. Eso por no hablar del idioma a utilizar en los paneles complementarios de las señales”.